miércoles, 2 de diciembre de 2009

Conoce usted a Rafael Moreno Aranzadi...

Nacido en la Provincia de Vizcaya de donde salió más conocido como 'Pichichi', futbolista vasco, delantero y goleador de aquellos inborrables en la historia del fútbol. Su primer equipo fue el Athletic Club de Bilbao donde debutó en 1911, aunque su primer partido oficial lo jugó un 17 de marzo de 1913 frente al Real Madrid. 'Pichichi' era sobrino de Miguel de Unamuno, el escritor.
Rafael Moreno Aranzadi fue de los hombres que por su particular forma de ser vive en la memoria de los futboleros más por su apodo que por su nombre. 'Pichichi' ganó 4 copas del Rey y 5 campeonatos regionales con el Athletic, antes de crearse La Liga Española; así mismo vivió 12 temporadas en el mismo club anotando 77 goles en 89 partidos. Pero las mejores marcas dejadas por el ariete vasco, están por leerse.
'Pichichi' fue el mejor goleador de la época y marcó el primer gol oficial en el estadio San Mamés, también conocido como 'La Catedral', el tanto lo anotó en la inaguración del estadio el 21 de agosto de 1913 en el empate 1 - 1 entre el Athletic y el Racing de Irún.
Fue internacional con la Selección Española de fútbol en 5 ocasiones, anotando 1 gol. Debutó el 28 de agosto de 1920. Los partidos disputados por 'Pichichi' fueron en ocasión de los Juegos Olímpicos de Amberes, donde España conseguiría la medalla de plata.
La carrera como futbolista de Moreno Aranzadi terminó a los 29 años, en el año 1921, después pasó a ser árbitro para seguir vinculado al juego.
Como reconocimiento a sus logros, se le dio su nombre al trofeo que reciben los goleadores de la Liga Española de Fútbol, por ello se les denomina 'Pichichis', haciendo referencia al eterno goleador vasco. El torfeo fue creado desde la primera Liga (1928/1929), y hasta hoy es uno de los reconocimientos más importantes a nivel individual en el fútbol español.
'Pichichi' falleció el 1 de marzo de 1922 a causa de un tifus, al parecer por ingerir ostras en descomposición.
En 1926 el Athletic de Bilbao rindió un homenaje a 'Pichichi' colocando un busto suyo en el estadio San Mamés; desde ese día todos los equipos que visitan 'La Catedral' por primera vez, suben al palco a dejarle un ramo de flores al busto del goleador.
anecdotariodelfutbol.blogspot.com

miércoles, 18 de febrero de 2009

El Fútbol L’ombelico del Mundo - Segunda Parte


No hay fecha exacta de la primera transferencia de un jugador de un club a otro en el fútbol, pero ese día en que alguien dejó poner precio a su talento, a la magia de dominar el balón, en definitiva al hombre, gestó la versión “moderna de la esclavitud”.

Los jugadores ya no fueron parte de un todo, por el contrario, el jugador se convirtió en ‘todo’, su nombre ya no hizo más a determinadas características dentro de un terreno de juego, sino a una cifra. Al tener un precio el ser humano se bautiza como producto.

Desde el día que alguien le puso precio a las gambetas, filigranas, pases en profundidad y sobre todo a los goles (son los que se compran más caros en el mercado), el fútbol se institucionalizó como industria moderna

Todos conocemos, pues no podemos ignorarlos, los efectos terribles de la industria moderna. Parece pues, inaceptable que seamos tan crueles como bestias feroces, para aprovechar un trabajo mortal a tantas existencias humanas, sin perder para siempre el descanso de nuestra vida. No obstante, nosotros que vivimos en la abundancia, que hablamos de liberalismo y de la humanidad, que decimos compadecer a los otros hombres, y hasta a los animales, pensamos sólo en hacer crecer nuestras riquezas, es decir, en aprovechar más y más ese trabajo asesino, y no dejamos de ver pasar días felices en calma más perfecta. (Tolstoi, L. (s.f.))

Tolstoi se refería a los obreros que pertenecían a las industrias que fortalecían el capitalismo, pero esa industria no está lejos de la del fútbol. El obrero (futbolista) pertenece a través de un contrato a un club (empresa) y su deber es trabajar para el bienestar de ella, sacrificando su persona, en el tiempo que su empleador (amo) estime conveniente.

El dinero que los jugadores recibían les daba a sus jefes el derecho de administrar su vida, por medio de normas y sugerencias que en definitiva se creaban para el beneficio del que pagaba.

Ya los jugadores empezaron a circular por diferentes canchas del mundo, según la necesidad de sus patronos o jefes, que los intercambiaban como monitas o caramelos de cartilla de colección. Tanto que un jugador podía valer más que cinco, como la recordada transferencia de Diego Maradona de Argentinos a Boca, en el balompié ‘gaucho’, que a cambio del ‘Pelusa’ el equipo ‘xeinenze’ entregó a cinco de sus futbolistas a Argentinos... pero esa es otra historia.

La Fifa fue creada en 1904 (Perea Rosero, T., 1996), como un ente privado, para regir las directrices del deporte más popular del mundo. Sus asociados (federaciones) deben responder a las reglas impuestas por esta entidad, que ha hecho del fútbol la más lucrativa de las industrias.

Con la normativa creada a principios del siglo XX por los dueños del capital económico, los argumentos para que el fútbol tomara el rumbo de industria fueron varios: primero, los practicantes de este bello deporte ya no eran más amateurs sino profesionales, se les cumplía con unos derechos (pocos) y se les exigían unos deberes. Lo exigido y lo cumplido siempre favorecía al club.

Segundo: el futbolista ya tenía un precio lo que lo convertía en un producto, se pagaba por su talento, pero se compraba al hombre. El marketing empezó a aplicarse en las negociaciones de los clubes.

Se debe pensar al marketing como “el proceso social y administrativo por el cual los grupos e individuos satisfacen sus necesidades al crear e intercambiar bienes y servicios” (Mercadeo. (s.f.)). El símil entre lo que se hace con un producto o servicio cualquiera, con lo que se hace con un deportista es escalofriante.

Para el marketing debe existir un ‘intercambio’. Según Philip Kotler (considerado el padre del marketing), es “el acto de obtener un producto deseado de otra persona, ofreciéndole algo a cambio” (Mercadeo. (s.f.). Partiendo de esa base, los equipos se tomaron el negocio por su cuenta, ya cada futbolista tenía un precio, cualquiera que fuera. El club interesado en el atleta debía empezar a negociar partiendo de esa premisa, y lo que hacía era depreciar el valor del jugador con una oferta menor.

Pero mientras se le daba un valor al jugador, la dignidad del ser humano era pisoteada "Aquello que constituye la condición para que algo sea un fin en sí mismo, eso no tiene meramente valor relativo o precio, sino un valor intrínseco, esto es, dignidad". (Kant, E. 1980).

Los jugadores que ganan un porcentaje mínimo en la transferencia se sentaban a esperar qué decidían sus dueños, del fútbol no se volvía a hablar. Claro que no debemos olvidar que cada actuación buena en la cancha, era un cero más a la derecha de la cifra del deportista y las lesiones o mal comportamiento del deportista reducían su valor.

La Fifa valía de garante de las operaciones, y sus instalaciones guardan los documentos que aprueban cada fichaje.

Los jugadores, en su mayoría llenos de necesidades (también pasa en la actualidad), no protestaban porque con unos pocos pesos y algunos beneficios extras, podrían ‘cambiar’ sus vidas. Además, ellos sólo sabían jugar al fútbol.

El paso de los años hizo a los dueños de los equipos más ricos y a sus instituciones más poderosas. En la película “‘Garrincha’ Estrella Solitaria”, el protagonista menciona que lo hicieron firmar el contrato que lo vinculaba al Botafogo (Brasil), no era más que una hoja en blanco, como se hacía en esa época, el club ponía las condiciones. Los clubes ya eran grupos económicos del fútbol.

En el mercado, los clubes fueron marcas (con sus nombres y colores institucionales); los jugadores, valores patrimoniales o productos (por su talento en el deporte); los seguidores, hinchas, consumidores de su propio producto.

miércoles, 28 de enero de 2009

El Fútbol L’ombelico del Mundo - Primera Parte


El siguiente es un ensayo realizado para analizar el fenómeno de la globalización en el fútbol. por su extensión será presentado en algunas partes, también para proteger los derechos de autor.

El Fútbol L'ombelico del Mundo (El Fútbol el Ombligo del Mundo) Primera Parte
El fútbol, práctica deportiva cultural de mayor aceptación, ha transmutado su captación y estructura económica, convirtiéndose en un espectáculo. Sus cambios obligan a observarlo y pensarlo como: El fenómeno fútbol transformado por la globalización, donde la injerencia del mundo globalizado le ha dado nuevas características de desarrollo.

El fútbol también puede ser visto como un elemento ‘globalizador’, ya que a través de él se han instaurado nuevas formas de ver y vivir el mundo y el deporte, siendo una nueva industria, donde se plantean un sub-mundo de leyes y estrategias comunicativas, condicionando a la televisión y las tecnologías de información y comunicación.

Para entender cómo el fútbol se ha ido transformando, no en el juego, sino en su entorno, en su forma empresarial. Se plantean dos ejes de discusión: ¿Qué es la globalización? Y ¿Qué es el fútbol? Dos cuestiones que deben orientarse en cada uno de los planteamientos que aquí se exponen. Luego, hay que objetar la tendencia de tales conceptos, sobre la dignidad humana.

La globalización “se traduce en la disminución de las barreras impuestas sobre el comercio, y el borroneo de las líneas divisorias entre lo nacional y lo internacional”. (La globalización del fútbol (s.f.))

Por su parte el fútbol es una práctica deportiva en el que dos equipos de 11 jugadores por bando, se enfrentan en un terreno de juego de césped (o artificial) durante 90’ minutos, y gana el equipo que logre traspasar con un balón el arco rival más veces, algo que popularmente se conoce como gol.

Aunque existen definiciones más románticas de lo que es el fútbol:
El fútbol, como las mujeres, es, en principio, inexplicable. Por fortuna, Dios, en su infinita sabiduría, mantiene a las mujeres algo alejadas del más popular de los deportes. Sería extenuante, indudablemente, procurar entender ambos fenómenos al mismo tiempo. Porque, el fútbol, apasionados amantes del balompié, ya lo dijo el Dante, ‘es la dinámica de lo impensado’. (Fontanarrosa, R., 2006).

Se amplía el concepto más novelesco del fútbol, porque es el que todo seguidor del deporte sueña, por el que se enamora de patear un balón, o de ver a otros hacerlo, casi siempre con más cualidades que las propias. Esas características de gambeta y potrero son el puntapié inicial para que sea (sin ninguna duda) el más popular de los deportes; tanto que, la FIFA, órgano regidor del fútbol, cuenta con 208 asociaciones de igual número de países y la ONU cuenta con 192 Estados miembros, cifra contundente en la globalización del fútbol.

Y es que aunque el fútbol creció seguramente debido a la sencillez de su práctica, sólo se necesita un balón, que puede ser de trapo, como con el que empezó a jugar Pelé; las canchas pueden ser un par de piedras, unas banquetas o un par de maletines si el partido se juega después de clases. Se transformó paulatinamente en una industria, donde los jugadores son productos y los clubes son centros comerciales que mercadean y venden todo lo que poseen, incluso a si mismos.